Tinta deportiva: Curling


Después del paréntesis navideño –lógico hasta para quien les escribe-,vuelvo a mis,a partir de ahora , mensuales colaboraciones deportivas. Esta vez voy a cambiar de registro, nada de fútbol ni sus variedades. Ni tampoco va a tener que ver con pelotas, bolas, balones…Y como siempre digo, no os voy a marear con historias,orígenes ni variantes sobre las normas del deporte en cuestión. Sólo a lo más básico y elemental que para eso están los que realmente entienden del mismo.
Después de esta mezcla entre introducción y “ladrillo” , vamos a lo que vamos ¿ de qué va hoy el artículo de este mes ? Como os dije antes, iré al grano sin rodeos. Al encontrarnos en época invernal, qué mejor manera de estrenar el dos mil diecisiete con un deporte invernal ,más adelante lo veréis ,que es hasta peculiar pero no se trata del esquí – en todas sus variantes – o hockey hielo, sino que hablamos ni más ni menos que del curling.
¿De qué va este deporte invernal ? Pues sencillamente es una mezcla entre la petanca y los bolos. Os pasaré los elementos más elementales – valga la redundancia – de este deporte que se practica sobre una pista de hielo. Está compuesto de cuatro jugadores,que,por turnos,tiran la piedra que les toca, los demás se limitan a ir “barriendo” la superficie para que la piedra esté lo más cerca de la diana y, si es posible , eliminar, la del rival. A más cerca de la diana,más puntos. Aquí no hay sets, sino “ends”. Se juega un máximo de diez y , en caso de haber empate después de los diez, se juega uno extra.
Bueno, para no liaros más, os lo voy a ilustrar con un clásico en mis colaboraciones: un video ilustrativo de cómo se juega al curling:

Tinta deportiva: otros tipos de fútbol (2 de 2)

Después de un tiempo retirado, usando el vocabulario futbolero , de los terrenos de juego, regresamos a los mismos con la segunda , y de momento , última entrega sobre otras variedades de fútbol no tan mediáticas.
En esta entrega, no nos vamos a mover del continente asiático, ya que esta vez , aunque sea a través de la lectura de este artículo , viajaremos a dos países donde se practican otras variedades cuyo vínculo es el fútbol. A título de recordatorio, os diré que cada variante irá ilustrada con un video para explicarlo mejor, ya que es conveniente que tanta letra junta.
Después de esta pequeña introducción, pues vamos a coger las ciberbilletes y… ¡ A Japón y a Tailandia que nos vamos !
¡ Vuelve a rodar el balón !
Estamos en el país del sol naciente. El deporte en cuestión se llama kemari y se le considera el antecesor del fútbol. La regla principal consistía en que el balón no tocase el suelo. El número de jugadores oscilaba entre los seis y doce llamados mariashi, cuya equipación – usando la terminología de hoy – se llamaba kariginu, de colores muy llamativos y manga ancha. El terreno de juego se llamaba kikutsubo de quince metros de longitud. La pelota era de unos veinte centímetros y su composición de cuero de ciervo rellenada con serrín.

De Japón nos marchamos a Tailandia donde se practica un deporte que se practica tradicionalmente allí y que se llama sepak takraw ,considerado el deporte rey en este país. En otros países como Laos, Malasia o Indonesia también se practica. Ahora paso a daros unas pinceladas sobre en qué consiste y cómo se juega.
El sepak takraw lo conforman dos equipos de tres jugadores cada uno,  jugándose al mejor de tres sets, siendo el último un tie break . Los dos primeros al máximo de veintiún puntos y el tercero ha de tener lugar a quince. Se juega en una cancha de trece con cuatro por seis con uno metros.
Los jugadores quedan formados de la siquiente manera :
Uno en la parte trasera llamado tekong y los otros dos son delantero izquierdo y un delantero derecho. A los equipos se les llama regus.

¡ Fin del partido !

Saludos ciberblogueros

Infidelidad

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En la última visita a la casa, ya vacía, abrió el cajón. Allí estaban las fotos.
Desde una playa ya lejana, una bicicleta le decía adiós.

mundo P. Dante/ Cervantes

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Macrodulces La Espiral, las tartas más felices del mundo

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Málaga es un lugar privilegiado: tenemos buen tiempo, playas, naturaleza y una población multicultural y variopinta: ahora, tenemos también Macrodulces La Espiral , la primera pastelería macrobiótica, vegana y ecológica de España, donde elaboran repostería sin huevos, azúcar, leche, miel, sirope de ágave o grasa animal. Un lujazo para nuestros paladares :-)

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Susana y Eva Gómez Moreno son las personas que están detrás de este delicioso proyecto y con ellas tuve la oportunidad de conversar una tarde. Con la compañía de un bizcocho y una bebida de cereales tostados, conocí con detalle lo que hay detrás de esta coqueta y sana pastelería, el yin y el yang que sustentan a Macrodulces La Espiral.

Susana es el yang: la sabia de mente inquieta.  Susana es economista y unos problemas de salud le llevaron a indagar sobre nutrición y alimentación; descubrió que al eliminar carnes, lácteos, azúcar y alimentos refinados su salud mejoraba mucho. Tras probar varias escuelas o tendencias de la llamada comida sana se decantó por la macrobiótica y decidió profundizar en el tema y más tarde formarse en centros como la Escuela de Vida (Madrid), Escuela Baoshi (Sevilla) y el Instituto Macrobiótico de España (Valencia), además de un sinfín de cursos y talleres a los que asiste para renovar sus conocimientos. Este afán por conocer y formarse de Susana le otorga a La Espiral una sólida base de conocimientos, una garantía de seriedad y compromiso con el sentido más profundo de dedicarte a elaborar alimentos equilibrados y sanos.

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De la elaboración de las riquísimas especialidades de La Espiral se encarga Eva, energía yin, la alquimista de manos mágicas que maneja el horno -aquí no hay microondas-, prepara las masas y alienta a las excelentes materias primas de La Espiral -ecológicas y de primerísimas marcas- a dar lo mejor de sí mismas. Eva es ceramista y tras más de una década de experiencia centrada en la creación de piezas artísticas y la docencia, se acercó primero al yoga y luego a una forma de comer más consciente: el cambio que vio en la salud de Susana le acabó de convencer de la necesidad de nutrirse de un modo más adecuado. Fue una transición curiosa y sorprendente pasar de un horno de cerámica a uno de repostería, la creatividad tiene muchos caminos y un tiramisú o una tarta de manzana de La Espiral son auténticas obras de arte; no sólo están deliciosos, también son una preciosidad. La repostería de La Espiral te la comes con los ojos, la saboreas con la boca y tu cuerpo te lo agradece: es felicidad comestible.

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Para las personas que no se crean que dulces, tartas y bizcochos horneados sin mantequilla, huevos, azúcar o leche están no sólo buenos si no además buenísimos, les invito a que hagan la mejor de las pruebas: pasarse por La Espiral (calle Dos Aceras, 24) y que juzguen por ellas mismas. Hoy en día, en España, no hay un establecimiento igual ni productos parecidos, este tipo de locales suelen encontrarse  en los barrios más cool  de Londres, Tokio o New York. Pues ea, en el centro de Málaga, entre la Plaza de la Merced y calle Carretería, la tenéis a vuestra disposición.

Repostería macrobiótica, artesanal, vegana y ecológica. ¿Te la vas a perder?

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