fragilidad

#Fragilidad es una apuesta escénica arriesgada e intensa.  No deja un centímetro de aire vacío; se respira la rabia, la razón, el desamparo. Sobrecoge, comunica e incomoda: es representación purísima de un grito que traspasa el alma. Es teatro.

Las palabras y el desespero de Emilia son un hallazgo de la dramaturga y la actriz, que nos situan en el laberinto cruel donde tantísimas sociedades patriarcales encierran a la mujer desde siglos. Y así, el personaje secundario de Otelo -un acierto haber construido la obra desde Emilia y no desde Desdémona- se hace principal, desborda, explota.

La puesta en escena es sobria, sin concesiones a la distracción. La interpretación de Alessandra García arranca alto y se mantiene, sin conceder tregua. El texto se derrama e inunda al público, que asiste a una denuncia de la brutalidad y el sinsentido de la opresión, del asesinato infame que no recibe castigo ni reparación. Y aquí la vigencia de Shakespeare que Alessandra y Cristina nos muestran: si callamos, si no actuamos, somos cómplices de los Yagos: de los estómagos que devoran mujeres.

#Fragilidad, con texto de Cristina Consuegra e interpretado y dirigido por Alessandra García; pudimos ver ayer su estreno en el ciclo Anverso/Reverso dentro de la programación del Festival de Teatro de Málaga 2016.

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